Un virus mortal logró extenderse entre la población sin que nadie tuviese claro de donde procedía. No hubo tiempo para averiguaciones ni para acusarse infundadamente unos a otros, antes de que nadie pudiese hacer nada para evitarlo, el virus había logrado extenderse con rapidez. Teóricamente el virus acababa con la vida de la persona infectada, pero instantes después hacía que volviera a despertar de su supuesta muerte. Sin embargo, ya no era la persona que antaño había sido: estaba privada de sentimientos, emociones, recuerdos… no era mas que un cascarón vacío que actuaba por instinto con comportamientos semejantes a los de un animal, podían considerarse unos nuevos depredadores y sin duda, los mas peligrosos que jamás hubiera conocido la raza humana. Estos seres, conocidos con el nombre de zombies, presentaban grandes limitaciones respecto al hombre: Eran lentos, sin inteligencia, sin capacidad de hablar (tan solo emitir algunos sonidos ininteligibles, similares a un gruñido) y no poseían una vista muy desarrollada, pero su sentido del oído estaba muy agudizado, acudiendo, sin dudarlo, a cualquier lugar en el que pudieran percibir algún tipo de sonido (cuanto mas intenso mas posibilidades habría de captar la atención de alguno de estos tenebrosos seres). No obstante, lo mas letal de su existencia era su obsesión por cazar a los vivos. Los zombies no acostumbraban a atacarse entre ellos pero se volvían locos ante la presencia de algún ser vivo (especialmente seres humanos) y aquí es donde radicaba lo peligroso de estos seres, pues sucumbir ante uno de esos muertos vivientes no significaba solo la muerte, sino convertirse en uno de ellos. Un simple arañazo o mordisco era suficiente para que la sangre de un humano se infectase y en poco tiempo se convirtiese en uno de esos temidos zombies.
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1 comentario:
¡yo no me entere de esto!
para la próxima se me avisa!
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